Los ataques de Satanás vienen en forma de aguijones o dardos. Los dardos continuos tienen el propósito de herir o pegarle al lugar donde habíamos sido debilitados anteriormente por aguijones previos.
De esta manera, uno tras otro se va fortaleciendo o construyendo hasta poder derrumbar el blanco que se proponen.
Los dardos de Satanás vienen generalmente a través del siguiente orden:





